Cambio televisión por juegos vivenciales

No hay que negar que la televisión es una herramienta de gran ayuda para los padres cuando tienes que hacer algo importante o en cualquier momento en el que necesites que tus niños estén tranquilos. Sin embargo, consideras que tu hijo pasa mucho tiempo viendo la televisión?

A mi me pasó hace poco y dije, “Stop. Acá hay algo que no está bien”. En principio, colocaba vídeos infantiles a mis niñas mientras estaba en la cocina, pero de un tiempo para acá, se convirtió en un hábito. Desde que se despertaban, colocaba los vídeos y se quitaban antes de acostarse.

Cómo me di cuenta que algo no estaba bien? Porque de tanto ver televisión, ya no toleraban ningún vídeo infantil. Las canciones que más les gustaban, empezaron a aburrirlas al punto en que no me dejaban ni un minuto para hacer la comida, por ejemplo, porque ya me pedían cambio de vídeo. Me salió peor la jugada.

A veces hacemos las cosas de forma automática, sin pensar en las consecuencias y cuando pensamos en “arreglarlas”, algo nos dice que será complicado.

“Voy a quitarle la televisión a las niñas”, le dije a mi esposo. “Y cómo harás? Te van a volver loca”, me dijo. “Pues pasaré más tiempo jugando con ellas, como hacía antes”, enfaticé.

Y es que hasta eso se había pasado bajo la mesa. No sé en qué momento dejé de invertir tiempo de calidad con mis niñas y lo sustituí por vídeos infantiles, todo el día. Qué baratija les vine a ofrecer a cambio!

Y es que no hay nada como el contacto físico, la conexión, el aprender mientras jugamos. Esos son los momentos que quedan en la memoria.

Cuando eres pequeño, sueles considerar que tu mundo gira alrededor de ti y tu mamá. Por eso nos necesitan tanto, aunque tengan a un hermanito para divertirse.

Ahora juegan entre ellas casi todo el día. Están haciendo conciencia (aunado a la edad) que pueden disfrutarse la una a la otra. Corren, hablan entre ellas y yo muero de amor viéndolas y grabándolas a cada instante.

Los quehaceres del hogar, escribir mis notas y hasta ver televisión (tenía tiempo sin hacerlo, ya saben por qué) se me han hecho más fáciles. Así que les invito a que no tengan miedo de quitar la tecnología.

Al final, todo resultó mejor de lo que pensaba. Jamás extrañaron la televisión, e incluso, el primer día, no les coloqué ni un vídeo. Ahora, utilizo esta gran herramienta solo cuando es necesario.

Es cierto, la televisión tiene sus ventajas y desventajas, pero todo en exceso y sin control, es malo.

Me queda escribir del efecto de la televisión en niños.

Mis gemelas se dieron un estirón

La horas de sueño en los niños son vitales para su desarrollo y estado de ánimo, así como para el de sus padres. Pero qué pasará cuando el patrón de sueño cambia?

A partir de los 12 meses de edad, mis gemelas han hecho siestas de dos horas, en promedio, (a veces un poco menos o un poco más) y durante la noche, duermen entre 10 y 11 horas, en total.

De acuerdo a la tabla de horas totales de sueño, los niños desde los 12 meses hasta los 24 meses de edad, deben dormir un total de 2.5 horas en el día y 11 horas de sueño nocturno, lo que se acerca al tiempo que duermen mis niñas.

Sin embargo, en cuanto cumplieron 21 meses, empezaron a hacer siestas de hasta 4 horas. Estuve preocupada, porque pensé que no dormirían temprano en la noche, pero para mi sorpresa, no fue así y además durmieron toda la noche. Cuál fue el cambio?

Durante el primer año y en la pubertad, se producen fases de crecimiento acelerado o “estirones”. Familiares me indicaron que, seguramente, estaban pasando por un pico de crecimiento y justo recibí un reporte de Baby Center, el cual me envían semana a semana, con los cambios esperados para la fecha.

Esta herramienta resulta de gran utilidad. Solo debes inscribirte en su web con la fecha de nacimiento de tus hijos y estarás recibiendo correos electrónicos con información importante de su desarrollo, semana a semana.

4 señales de fase de crecimiento acelerado

1. Hacer siestas más prolongadas de lo habitual o dormir más durante la noche.

2. Tener un apetito constante o comer más de lo habitual.

3. Mostrar irritabilidad o querer estar siempre con mami, papi o persona de cuidado.

4. Darse un estirón repentino que puede estar acompañado con aumento de peso.

En el caso de mis gemelas, el cambio se registró en el sueño y en el estirón repentino, ya que de una semana a otra, la ropa les empezó a quedar corta.

Además de esto, no se si por coincidencia, establecieron conocimientos que venían trabajando solo unos días atrás, como aprender a reconocer los colores y los números.

La verdad fue un cambio impresionante durante una semana y todo gracias a los estirones o fase de crecimiento acelerado.

Mis primeros días como mamá

Nunca olvidaré el primer encuentro con mis gemelas y a pesar de que no fue como lo esperaba, porque no abracé a Miranda tan pronto nació y estuvo cuatro días en cuidados neonatales, (no tenía el reflejo de succión) fue el momento más feliz de mi vida. Con tan solo escuchar el llanto, sentí el amor más profundo y nunca vivido. Aunque suene trillado, las mamás sabemos que es así.

Lo cierto es que los primeros días con nuestros pequeños e incluso el primer año, es el más difícil, porque tanto mami como bebé se están acostumbrando el uno al otro y a su nueva vida. La parte positiva es que solemos olvidar esos tiempos difíciles. Yo lo empecé a hacer tan pronto cumplieron los 12 meses.

Cómo llevar un inicio de la maternidad feliz

1. Hazte las peores expectativas con el sueño, de esta forma verás excelente cualquier minuto extra que tu bebé te deje dormir.

2. Haz, por lo menos, una siesta con tu bebé. Es importante que nos sintamos con energía, toma tu tiempo para descansar y aprovecha el sueño del bebé para dormir.

3. Deja a un lado la necesidad de que todo esté limpio y ordenado, así sea por unos meses. La prioridad eres tú y tu bebé.

4. Delega el trabajo con tu pareja. Es importante que papi también sepa cambiar los pañales, bañar al bebé, cómo dormirlo y organizar la pañalera. Al final es tarea de los dos y no una ayuda.

5. A pesar de que nuestras hormonas están alteradas, está atenta a cualquier cambio en tu personalidad y humor. Es posible que estés pasando por depresión post parto y no te des cuenta. Si sientes que algo no va bien, consúltalo con tu ginecólogo.

6. Por último, trata de estar serena. Recuerda que nuestros bebés somatizan nuestra ansiedad y los pone más irritables.