Lo mejor es lo que pasa

Una de las roturas más frecuentes en los niños es la del frenillo labial superior, porque basta con una pequeña caída para que este se lacere.

Mis gemelas tienen ese frenillo un poco bajo y grueso, causando la separación de los incisivos superiores, llamado diastema.

Karina Pereira, Odontólogo, menciona que este espacio entre los dientes es normal en cuanto los dientes están naciendo, “más bien es mejor, porque permite el espacio para los posteriores”, dijo.

Frenillo labial hipertrófico

En algunos casos, el frenillo superior es más grueso de lo habitual y está ubicado entre los dos incisivos centrales, causando un diastema interincisal, que no es más que la separación de los incisivos.

Las consecuencias de tener un frenillo labial hipertrófico son estéticas y en ocasiones, supone problemas en la deglución, así como impedimento en la pronunciación de ciertos fonemas, razones por las cuales es operado, en algunos casos.

Sin embargo, este diastema suele corregirse después de los 12 años, con la aparición de los caninos superiores.

Qué hacer en caso de rotura del frenillo?

1. Parar el sangrado, presionando la zona, suavemente, con una gasa.

2. Limpiar la zona con agua o solución salina.

3. Colocar hielo de manera indirecta para que baje o no se de la inflamación.

4. A pesar de que es una rotura de poca importancia, se recomienda llevarle al médico para que evalúen la lesión.

Una vez Melissa estaba en el centro de salud, la doctora chequeó el estado de sus dientes (que no estuviesen flojos o se hayan roto) y la encía para valorar la magnitud del golpe.

Las recomendaciones de la doctora fueron:

1. Dieta blanda.

2. No ingerir alimentos duros, salados, ni ácidos.

3. En caso de dolor, colocar la pomada que también es utilizada con el brote de los dientes.

La magia del golpe

Cuando eres niño, las cosas pasan rápido, incluyendo el dolor. Tan solo cuando habían pasado cinco minutos de la rotura, Melissa estaba pidiendo una banana.

– Quieres cambur?, le dije. – Shí, dijo Melissa. Y yo quedé asombrada, porque a pesar de que habla lo acorde para su edad, nunca había dicho “sí”.

Pregunté de nuevo si quería cambur (banana) para confirmar que no había sido coincidencia y lo dijo una y otra vez.

Cuando Melissa llegó de emergencia con su papá, me puse a jugar con ella y una tabla educativa numérica. Tanto Melissa como Miranda sabían identificar los números, pero aún no los nombraban, a excepción del tres, dicho por Melissa.

Lo increíble es que empezó a decir “cinco, seis, siete, nueve y diez”. Mi hermano escuchó cuando dijo “shete” (siete) y también quedó asombrado.

Coincidencia o quizás el frenillo labial le causaba un poco de dificultad para pronunciar el fonema “se”?

Lo cierto es que logramos grabarla y quedó para la posteridad como el día que el golpe la hizo hablar más.

Definitivamente, lo mejor es lo que pasa. Hasta lacerarse el frenillo labial superior.

Publicado por

mama2x1

Soy periodista venezolana y ante todo, mamá de dos. De dos gemelas que llegaron al mundo para cambiar mi vida. Como madres, tenemos muchas preguntas. Es por eso que decidí compartirles mi experiencia, mis anécdotas y recomendaciones personales, pero también de la mano de especialistas. Espero que les ayude!

8 comentarios en “Lo mejor es lo que pasa”

  1. Muy buena información, son accidentes y ningún niño escapa de el. Tomaste muy buena actitud al grabarla, me imagino que ella lo disfrutará bastante cuando esté grande y se vea.

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